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Ser Sobrios Constantemente.

Ser sobrio, es comer poco, bien masticado y en tiempo oportuno.
El exceso en la comida es tan perjudicial como ingerir alimentos innaturales por que, forzado el trabajo del aparato digestivo, se congestiona y eleva la temperatura en él, con lo que se producen fermentaciones malsanas que desarrollan tóxicos envenenadores de la sangre.
Por naturaleza el hombre es uno de los seres mas frugales de la creación, siendo sorprendente la pequeña cantidad de alimento que necesita para reparar sus fuerzas.
Así San Hilarion vivió seis años comiendo quince higos al día. San Antonio, San Benito, San Bernardo vivían sólo de pan y agua. San Gregorio y San Ambrosio, de pan y verduras, etc.
La cuestión está en aprovechar lo que se come, resultando mas favorable al organismo poco alimento que pase a formar parte de su economía que mucho que deje materias extrañas y lo intoxique. Condición indispensable para esto es una buena masticación y calmada deglución.
No debemos comer sin hambre, por que es forzar el estomago que no estaba preparado, exponiéndolo a una mala digestión.
Nuestra comida deben ser hechas a hora determinadas, bastando para los adultos con tres, siendo la de medio día principal.
Debemos sentarnos a la mesa con espíritu alegre, libre de preocupaciones y pesares, reposando a lo menos un cuarto de hora después de terminado el alimento.
Evitemos beber en exceso durante la comida, por que los líquidos diluyen los jugos estomacales, debilitando su acción y dificultando el proceso digestivo.
Masticar bien quiere decir triturar con la dentadura, desmenuzar, reducir a papillas, casi a líquidos cada bocado, pues así sufren los alimentos su primera digestión transformados por la saliva. No olvidemos que la mitad de la digestión se hace en la boca, y las féculas se digieren principalmente con la savia, sin cuya preparación en el estomago producen ácidos venenosos que irritan los riñones y el hígado.
Las personas que carezcan de dientes deben comer rallados o molidos los alimentos que exigen una detenida masticación.
Aun el agua debe beberse a pequeños sorbos, procurando retenerla en la boca pues está probado que la parte energética de los alimentos se asimilan principalmente en la boca, así como la parte química se absorbe en el tubo digestivo.
Los alimentos no deben llegar al estomago con demasiada frecuencia, pues éste se cansa y debilita su fuerza digestiva.
Se comprende la importancia que tiene para la salud de una buena dentadura, la que solo puede conservarse evitando los desarreglos digestivos. Las personas que tengan dientes o muelas cariada deben empastarlos y si esto no es posible, extraerlos, pues de otro modo no sirven sino de foco de putrefacciones que envenenan la sangre y arruinan la salud.
Con el desayuno en la mañana, almuerzo a medio día y comida a la puesta de sol, tiene suficiente un adulto.
El mejor sitio para comer es al aire libre o bajo los arboles y no pudiendo hacerse así, realizar lo en un ambiente alegre con luz y sol que haga agradable función tan importante para mantener la vida.
Un error muy corriente en la casa de familia es servir los mismos alimentos a adultos, jóvenes y niños, siendo que cada época de la vida tiene necesidades diferentes; por ahora diremos que las albuminas convienen a los niños y en la misma cantidad perjudican a los adultos.
La sobriedad aconseja no repletarse el estomago en las comidas, debiendo levantarnos de la mesa satisfechos, pero sin exceso, casi con apetito.
El hambre insaciable, la necesidad de comer a toda hora por que se siente debilidad, es indicio seguro de graves trastornos digestivos, pues lo que se come no se aprovecha.
El ayuno es uno de los medios mas seguros para curar las enfermedades, no sólo las digestivas, sino especialmente las febriles.
Los animales nos enseña a ayunar, pues cuando se sienten enfermos o heridos no consumen si no agua, por espacio de dos, tres o mas días, hasta que el apetito, que indica vuelta a la normalidad, los obliga a alimentarse nuevamente.
El ayuno puede ser absoluto, sin ingerir otra cosa que agua, o relativo consumiendo solamente frutas. El primero conviene en la fiebre de los adultos, y el segundo en las enfermedades febriles de los niños.
Ayunar cada semana o una vez al mes es de gran provecho para cualquier persona por que ademas de permitir descanso al aparato digestivo se favorecen las eliminaciones de materia morbosa ya que toda la actividad orgánica queda dedicada a una sola función, la eliminadora.
Todas las religiones practican el ayuno como un medio de perfeccionamiento moral, pues asi el cuerpo se ve libre de las toxinas que perturban las funciones nerviosas y especialmente cerebrales.
También hay un semiayuno que consiste en comer cada semana o quincena, un dia exclusivamente una fruta, ya sean uvas, manzanas, naranjas o nueces.
Regla fundamental de higiene alimenticia es comer vegetales crudos, especialmente frutas y semillas de arboles con moderación y bien masticados.

                                                                             Por Manuel Lezaeta Acharan.






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